El “Scratching” aumenta las tasas de embarazo en un 20%

El “Scratching” o “injuria endometrial” es un procedimiento que mejora las tasas de embarazo cuando se realiza en el ciclo previo de la Fecundación in vitro (antes de comenzar la estimulación ovárica).

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¿Sientes un peso o bulto en la vagina?

¿Sientes un peso o bulto en la vagina?Si éste es tu caso lo primero de todo es no alarmarse porque la mayoría de las veces no se trata de un tumor sino de un prolapso

Un prolapso es el descenso de uno de los órganos pélvicos por la debilitación del suelo pélvico. Normalmente esta situación está provocada por el embarazo y los partos vaginales.

Por lo general suele aparecer en mujeres que ya han llegado a la menopausia, y sólo si han tenido múltiples partos y muy traumáticos se puede ver en mujeres jóvenes.

Tipos de prolapsos

Dependiendo de qué órgano descienda el prolapso se divide en:

  • Cistocele: la vejiga urinaria asoma en la cara anterior de la pared vaginal.
  • Rectocele: el recto (el tramo final del intestino grueso al llegar al ano) desciende sobre la cara posterior vaginal.
  • Prolapso uterino: en este caso es el útero el que desciende asomando el cuello primero y después el cuerpo uterino.
  • Enterocele: las asas intestinales se hernian a través del fondo posterior de la vagina.
  • Prolapso de cúpula vaginal: ocurre en mujeres a las que se les ha extirpado el útero (histerectomía). La vagina, que es un saco ciego, se da la vuelta como si lo pusieran del revés, lo de dentro hacia afuera.

Grados del prolapso

Dependiendo de la gravedad del prolapso, el ginecólogo que examina a la mujer en la mesa de exploración, catalogará el prolapso dentro de un baremo de 4 grados. A cada uno de ellos le corresponde un tratamiento específico:

  • Grado 1 o leve: ligero descenso en el interior de la vagina.
  • Grado 2 o moderado: el descenso alcanza la entrada de la vagina.
  • Grado 3 o grave: el prolapso sobrepasa la entrada de la vagina, la mujer se toca o nota perfectamente el bulto al caminar, sobre todo cuando realiza esfuerzos.
  • Grado 4 o total: el órgano (vejiga, útero o recto) están completamente fuera, incluso en reposo.

Los grados 1 y 2, si ocasionan molestias, deben tratarse con fisioterapia y un cambio de hábitos (dietéticos para corregir, por ejemplo, el estreñimiento, adelgazar, limitar el sobreesfuerzo físico…).

Los grados 3 y 4 generalmente necesitan cirugía para ser corregidos, unas veces con extirpación del órgano que se sale, en el caso del útero, y otras reconstruyendo el defecto con colocación de mallas que compensan el suelo pélvico debilitado, sustituyéndolo por material sintético que hace de nuevo tejido de sostén, como en el caso de la vejiga o el recto.

Si tienes dudas o necesitas una revisión, llámanos (+34 977 326 046) o envíanos un email: info@procrear.es.

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El ejercicio reduce el riesgo de cáncer de mama

Procrear, prevención del cancer de mamáSegún un estudio publicado en la revista “Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention», la actividad física habitual protege a las mujeres contra el cáncer de mama.

De acuerdo al estudio,  La actividad ni siquiera tiene que ser particularmente intensa; solo se necesita que se realice en forma regular”.

Investigadores de Institut Gustave Roussy en Villejuif, Francia, analizaron datos obtenidos de cuestionarios bianuales completados por 59.308 mujeres posmenopáusicas que fueron incluidas en este estudio – parte francesa del Estudio europeo de investigación prospectiva sobre el cáncer y la nutrición (European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition, EPIC)-. La duración media de seguimiento fue de 8,5 años, durante los cuales a 2155 de las mujeres se les realizó el diagnóstico de primer cáncer de mama invasivo primario.

El estudio reveló que las mujeres que en los cuatro años previos habían realizado actividad física equivalente a cuatro horas de caminatas o dos horas de bicicleta por semana tuvieron una disminución del 10 por ciento del riesgo de sufrir cáncer de mama invasivo, en comparación con las mujeres que fueron menos activas.

Las mujeres que realizaron este nivel de actividad física entre cinco y nueve años antes, pero que estuvieron menos activas en los cuatro años previos a la recopilación final de los datos, no tuvieron una disminución del riesgo de cáncer de mama invasivo.

Los efectos beneficiosos de la actividad física regular fueron independientes del índice de masa corporal, aumento de peso, circunferencia de la cintura y nivel de actividad de cinco a nueve años antes.

La actividad física habitual recomendada, es equivalente a caminar cuatro horas por semana o andar en bicicleta o participar en otras actividades deportivas dos horas por semana y es congruente con las recomendaciones de la Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (World Cancer Research Fund)».

La autora principal del estudio, Agnès Fournier comenta. «Hallamos que la actividad física recreativa, aún cuando sea de intensidad modesta, parecía tener un impacto rápido en el riesgo de sufrir cáncer de mama. No obstante, la disminución del riesgo de sufrir cáncer de mama asociada con la actividad física se vio atenuada cuando se interrumpió la actividad».

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